Minimiza el estrés abiótico.
Las temperaturas altas o bajas, la sequía, el encharcamiento, la salinidad elevada, los metales pesados, la radiación ultravioleta y la fitotoxicidad, puede perjudicar el crecimiento y el rendimiento de los cultivos.
El estrés abiótico es responsables de cerca del 50% de las pérdidas de producción agrícola y es probable que empeoren con el cambio climático.