El Niño 2026: impactos y estrategias de biosoluciones en América.

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Las previsiones indican que El Niño probablemente se desarrollará durante la segunda mitad del 2026, y podría convertirse en un evento fuerte de “Súper El Niño”. Aunque su intensidad final sigue siendo incierta, la transición esperada de condiciones de La Niña a El Niño incrementará la variabilidad climática, planteando importantes desafíos para la agricultura a nivel mundial.

El Niño modifica los patrones de lluvia y temperatura a nivel global, generando sequías en algunas regiones y lluvias intensas en otras. En un contexto de temperaturas globales ya elevadas, estos efectos pueden intensificarse, aumentando tanto la escasez de agua como los eventos extremos de precipitación.

Para la agricultura, esto supone un doble desafío: gestionar tanto déficits hídricos como excesos de agua, dependiendo de la región y del sistema productivo.

México: riesgos estacionales contrastantes y estrategias específicas de biosoluciones

En México, El Niño 2026 puede generar impactos diferenciados según la región. De junio a septiembre, la vertiente del Pacífico podría enfrentar lluvias intensas, riesgos de inundación, retrasos en cosechas y mayor presión de plagas y enfermedades, mientras que la región del Atlántico podría registrar menos tormentas, pero más destructivas, afectando cultivos tropicales. Las zonas del norte también podrían experimentar exceso de radiación y estrés térmico.

Durante el invierno, podrían presentarse sequías localizadas tras periodos de lluvia en el Pacífico, afectando cultivos de riego y procesos de floración, mientras que el Atlántico podría enfrentar frentes fríos, estrés por bajas temperaturas y salinización costera.

Para enfrentar estas condiciones, las estrategias de biosoluciones se enfocan en la estructura del suelo, manejo del agua, desarrollo radicular y resiliencia vegetal.

Escenarios de exceso de agua

Las soluciones como H85, Interaktor y Biomax Solum mejoran el drenaje del suelo. 
Rootex Sense y HolobiON, junto con Fertigro+, optimizan el desarrollo radicular y el balance energético.

Las aplicaciones foliares incluyen Barrier, Phylgreen, Maxikare, Aminocel, Maxi-Grow NEXT y Delfan Plus, mientras que Konclude, Agro-K y Barrier ayudan a mantener el flujo de agua hacia hojas y frutos.

En términos nutricionales, Mainstay Calcio, Mainstay Magnesio, Fertigro Potasio y quelatos Tradecorp corrigen desbalances bajo condiciones de alta humedad persistente tras inundaciones. En estos escenarios, la biomasa puede no reducirse, pero sí presentarse un exceso de crecimiento vegetativo, por lo que un enfoque libre de nitrógeno es clave para evitar un mayor estímulo vegetativo.

Además, Florastart, Kelatex Ca+B, Agro-K y Quikon favorecen floración, amarre y desarrollo del cultivo.

Escenarios de sequía y alta radiación

Mejorar la retención de agua en el suelo es clave con Transformer, H85, Interaktor y BioMax Solum, combinados con Rootex Sense, HolobiON y Fertigro+.

Soluciones como Konclude, Luxyva y Quikon apoyan el desarrollo de frutos, la protección frente a radiación y la recuperación bajo estrés.

La adaptación local sigue siendo esencial para maximizar resultados.

Brasil: impactos climáticos contrastantes y estrategias de resiliencia

En Brasil, El Niño suele provocar patrones climáticos contrastantes según la zona. En el sur, se presentan precipitaciones superiores al promedio, aumentando el riesgo de inundaciones, saturación del suelo y mayor presión de enfermedades. En cambio, el norte y noreste suelen enfrentar sequía y escasez hídrica. Las regiones centro-oeste y sureste pueden experimentar lluvias irregulares y periodos prolongados de sequía, afectando el establecimiento y desarrollo de los cultivos.

Eventos anteriores de El Niño han tenido impactos significativos en la agricultura, incluyendo reducciones en el rendimiento y calidad de la soya en el sur debido al encharcamiento, así como pérdidas en el maíz de segunda cosecha en zonas clave como Mato Grosso y Goiás, donde se han registrado caídas de productividad superiores al 20%.

Ante este contexto, fortalecer la resiliencia climática requiere un enfoque integrado que combine manejo agronómico, toma de decisiones basada en clima y biosoluciones innovadoras. Ajustar calendarios de siembra y seleccionar variedades tolerantes son prácticas clave.

Las biosoluciones juegan un papel fundamental. Mejorar la eficiencia en el uso del agua y su disponibilidad en el suelo es esencial para mantener el metabolismo vegetal bajo estrés. Esto se apoya en Transformer, que optimiza la gestión del agua y la actividad fisiológica. El desarrollo radicular es igualmente crítico, donde Ruter AA promueve sistemas radiculares más fuertes. La preparación temprana frente al estrés también es clave, con Phylgreen (Primactive Effect), que mejoran la tolerancia al estrés hídrico y térmico.

Impactos en el resto de América Latina

Se espera que El Niño 2026 genere impactos diversos en la región, incluyendo lluvias intensas, sequías, estrés térmico y patrones climáticos irregulares.

  • Chile: lluvias intensas y riesgo de heladas afectan cítricos
  • Perú: altas temperaturas y plagas impactan berries, mango y cítricos
  • Centroamérica: sequías severas afectan cultivos clave
  • Ecuador: exceso de agua impacta banano
  • Colombia: escasez hídrica afecta desarrollo radicular y productividad

Las estrategias se enfocan en:

  • Resiliencia vegetal
  • Desarrollo radicular
  • Manejo del agua
  • Balance fisiológico

Soluciones como Phylgreen, Rootex y Humistar ayudan a mantener el crecimiento bajo estrés, mientras que Maxikare y Barrier fortalecen la estructura de la planta.

Manejo integrado de plagas y enfermedades: el rol del biocontrol

El Niño incrementa la presión de plagas y enfermedades debido a condiciones climáticas extremas.

El biocontrol se posiciona como un pilar clave dentro de los programas de biosoluciones de Rovensa Next, permitiendo proteger los cultivos de manera sostenible.

Categorías principales:

  • Biofungicidas: Ospo Vi55, Naturdai MIM
  • Bioinsecticidas: Prev-Am, Tec-Fort, Tecbom, Santem.

Estas soluciones permiten:

  • Mantener la protección de cultivos bajo estrés
  • Reducir brotes de plagas y enfermedades
  • Optimizar el rendimiento
  • Impulsar sistemas agrícolas más sostenibles

Conclusión

El Niño 2026 traerá desafíos contrastantes en las Américas, requiriendo respuestas localizadas. Desde la gestión de sequías hasta la adaptación a lluvias intensas, las biosoluciones desempeñan un papel clave para proteger los rendimientos y asegurar la resiliencia de los cultivos.

 

 

 

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